Querido estudiante: Tanto
usted, como yo, sabemos lo que es, en verdad, el mes de diciembre. Trágico y
atosigado decurso del tiempo. Una etapa sin reflexiones y de zozobra, un momento
de incertidumbre lleno de escollos. No queda otra que atravesarlo sentado e
inclinado sobre las hojas de papel. Tratando de memorizar o entender inútiles y
extensos temarios, con la esperanza, tal vez heredada, de que esa labor nos dé
frutos en el futuro. Pero claro, no es fácil. Están las distracciones, el
apercibimiento, la nostalgia del porvenir, la angustia. Para evitar ello, les
tengo la solución: Intente usted superar sus metas con un viejo invento que
data del 1925, aunque difamado en otros tiempos, es hoy la mejor forma de
sobrellevar este mes. Estoy hablando del The Insolator de Hugo Gernsback. Con
este artefacto usted, no solo, logrará la concentración adecuada y fructífera
en sus lecturas sino que, además, logrará bloquear todo malestar, perjuicio, y
prejuicio también, que venga del exterior; del infame mundo que nos rodea, y
que puede (¿O definitivamente lo hace?) perturbar, molestar o incomodar sus
buenas intenciones. Es más, con él, le aseguro que no sólo aprobará los
exámenes. Además también, habrá de ser una persona que, por fin, se escuche a
sí misma, se aprecie. Una persona que no se deje influenciar por cualquier
cosilla rara que circula por ahí. Pruébelo está en oferta.
Perdí mis llaves, se extraviaron inusitadas; y lo digo en tercera persona ya que no concibo la posibilidad de mí culpa. Ni siquiera un descuido, solo desaparecieron. La pérdida de un objeto con una funcionalidad tan clara me deja del lado de la intemperie. ¿Por qué extraviar una llave nos desubica, nos aturde? Incluso, algunas veces, hasta nos entristece. Poseía el objeto tangible, no eran llaves digitales – como sé que existen también – ; esas son imposibles de perder, tal vez si de olvidar. El olvido tiene el mismo valor que la perdida, si de llaves hablamos. También, las llaves simbolizan lo vedado, lo oculto, pero: ¿Qué hacemos cuando se nos es vedado el propio objeto de la ocultación? ¿Qué cosas nos suceden al momento de perder una llave? Además, claro está, de situarnos del lado de la intemperie. Tenerla, poseerla es, de alguna manera, adjudicarse un poder. Tener la potestad de controlar, de ocultar o develar algo. Una fortaleza ante el otro lado ...

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